En tramos estrechos, mira lejos y suaviza la trazada. Evita invadir el carril contrario y respeta ciclistas madrugadores. Si encuentras gravilla, suelta acelerador y endereza antes de frenar. En descensos, apoya en el freno motor para no fatigar discos. Los puertos cambian con la estación: tras una tormenta, pueden aparecer ramas, barro o pequeñas rocas. La calma te llevará más lejos que cualquier prisa. Recuerda que la verdadera recompensa espera unos metros más allá del aparcamiento.
En tramos estrechos, mira lejos y suaviza la trazada. Evita invadir el carril contrario y respeta ciclistas madrugadores. Si encuentras gravilla, suelta acelerador y endereza antes de frenar. En descensos, apoya en el freno motor para no fatigar discos. Los puertos cambian con la estación: tras una tormenta, pueden aparecer ramas, barro o pequeñas rocas. La calma te llevará más lejos que cualquier prisa. Recuerda que la verdadera recompensa espera unos metros más allá del aparcamiento.
En tramos estrechos, mira lejos y suaviza la trazada. Evita invadir el carril contrario y respeta ciclistas madrugadores. Si encuentras gravilla, suelta acelerador y endereza antes de frenar. En descensos, apoya en el freno motor para no fatigar discos. Los puertos cambian con la estación: tras una tormenta, pueden aparecer ramas, barro o pequeñas rocas. La calma te llevará más lejos que cualquier prisa. Recuerda que la verdadera recompensa espera unos metros más allá del aparcamiento.
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